Hay 1.742.000 perros, y según encuesta un 34% de los ciudadanos están preocupados por los accidentes de tránsito que ocasionan

En Uruguay existen unos 1.742.000 perros, con un promedio de 2,2 por núcleo familiar, se cobran unas 127.000 patentes, y según una encuesta un 34% de los ciudadanos están preocupados por los accidentes de tránsito que ocasionan.

Los datos fueron aportados el pasado 3 de mayo en la Comisión Especial con Fines Legislativos sobre tenencia responsable y bienestar animal.

Allí participó por la Comisión Nacional Honoraria de Tenencia Responsable y Bienestar Animal (Cotryba), ingeniero agrónomo Enzo Benech, Presidente, y doctor Alberto Castelar, Director General del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.

PRESIDE: Representante Juan Federico Ruiz.

MIEMBROS: Representantes Saúl Aristimuño, Alfredo Fratti, Egardo Mier, Adrián Peña, José Luis Satdjian, Martín Tierno, Javier Umpiérrez y Walter Verri.

INVITADOS: Por la Comisión Nacional Honoraria de Tenencia Responsable y Bienestar Animal, ingeniero agrónomo Enzo Benech, Presidente, y doctor Alberto Castelar, Director General del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.

SUBSECRETARIO DE GANADERÍA, AGRICULTURA Y PESCA.

“Lo primero que hay que marcar son los cambios que nos impone el marco legal, que nosotros mismos apoyamos y propusimos: el bienestar animal está ligado a la tenencia responsable; no son cosas disociadas, sino exactamente al revés. Por eso este Cuerpo se llama Cotryba; porque antes, cuando estaba en el Ministerio de Educación y Cultura, era solo de bienestar animal, y nos parecía que eso era dificultad.

Los lineamientos de trabajo están dirigidos a todos los animales, pero el foco lo hemos puesto en los perros. El diagnóstico que todo el mundo comparte es que tenemos una superpoblación de perros. Hasta hace un día y medio no sabíamos bien cuántos eran, pero hoy tenemos un dato. En el ámbito de la Cotryba hicimos un diagnóstico de la situación ‑puedo dejar los documentos a la Comisión‑, porque entendemos que este es el tema más complicado. Y no se trata de esquivarle el bulto a todos los otros bichos, porque acá entran en juego los gatos, los caballos, todo, pero la gallina come de a uno para poder llenarse. Es decir, si no establecemos prioridades, si no establecemos una secuencia, no podemos avanzar. Y para avanzar precisamos un diagnóstico lo más preciso posible de dónde está el problema.

En función de los indicadores que resultan de este trabajo, puedo decir que tenemos una superpoblación de perros en el país. Según esta encuesta ‑que tiene rigor científico‑, hay 1.742.000 perros ‑si se equivoca, seguramente, es hacia abajo, es decir que hay más‑ y 2,2 perros por núcleo familiar. Asimismo, establece que la distribución de los animales es parecida a la de los humanos: el área metropolitana tiene casi la mitad de los perros del país; que el 80% de nuestra población ve como grave o muy grave esta problemática, y que los temas que considera prioritarios son los accidentes de tránsito, las mordeduras y, para mi sorpresa‑ al final y bastante separados de los anteriores, están los problemas de zoonosis y de salud humana; que entre los animales hay más machos que hembras, aproximadamente, en una relación de 60 a 40. Y la visión de esto cambia según la zona, según sea en el interior o en áreas urbanas. Respecto a la gravedad del problema de si son perros sueltos o no lo son, si tienen dueño o no lo tienen, hay algunos líos; esto hay que analizarlo.

Este es un insumo básico para nosotros, porque dentro de los lineamientos estratégicos definimos cumplir con la ley. ¿Qué dice la ley? Que tenemos que ir a un registro de tenedores y de perros. Para eso identificamos que la metodología era el chipeado obligatorio. En ese sentido, la plataforma que tenemos para la trazabilidad ganadera ya la tenemos pronta y lista para ser probada. También hicimos los contactos con los proveedores de los chips y tenemos las tarifas. Además, articulamos con la Sociedad de Medicina Veterinaria, que bajó los aranceles para poner los chips. Porque el tema no es solo poner el chip; desde mi punto de vista, mucho más importante es cargar esa información al sistema, para tener el registro y asociar el perro al dueño. Hoy hay un montón de perros chipeados en el país, pero cuando pregunté por escrito dónde estaba la base de datos, no aparece. Entonces, el tema no es chipear por chipear, sino hacerlo con un objetivo. Hasta se han importado chips con la numeración de Uruguay. Estamos muy próximos de lanzar esta operativa.

Otra línea de acción es el control de la población canina, lo cual es clave si queremos tener una convivencia más o menos ordenada. A la luz de esto, le preguntamos a la Udelar cuántos perros había que castrar si queríamos controlar la población canina. Hoy se castra un montón de perros; ahora, no sé cuántos perros hay que castrar para que la población esté estable o empiece a decrecer, porque si no controlamos la población canina, esto no tiene solución, estamos pasados de perros.

Esos son varios caminos de un mismo proceso: el registro, el chipeado, la gestión del registro, el control de la población canina, la política de adopción, los refugios. Tiene que haber refugios para llevar a los perros que no estén chipeados o no tengan dueño. Ese es un problema, porque hemos intervenido en casos concretos, graves, de perros que mordieron gente, pero cuando hubo que sacarlos nadie los llevó, ni las protectoras, ni las intendencias; los terminamos sacando con el Ministerio del Interior. Y esto sucedió con dos perros; si esto lo hacemos a nivel del país, tenemos una complicación seria.

Hemos generado una nueva estructura sin recursos, no tenemos plata ‑$ 1.500.000 por año es el crédito que tenía la Conahoba y que nos pasó el MEC‑ ; hemos dado respuesta y gestionado más de mil denuncias ‑el 90% de las cuales son problemas de convivencia ciudadana y el 10% del área rural‑ pero en todo este tiempo no hemos cobrado un peso. Algún día vamos a cobrar algo, pero ustedes saben cómo es esto: después hay que demostrar quién tiene razón, etcétera.

PRESIDENTE.

De ese informe, ¿tienen información sobre el porcentaje de población canina que tiene la patente?

SUBSECRETARIO DE GANADERÍA, AGRICULTURA Y PESCA.

Acá no. Lo que sé, y es información pública brindada en una conferencia de prensa en nuestro Ministerio por la señora subsecretaria de Salud Pública, Cristina Lustemberg, es que en este país hay 127.000 patentes, que son las que cobra la Comisión Nacional Honoraria de Zoonosis. Lo que estoy haciendo es repetir ese dato; no tengo información al respecto.

FRATTI (Alfredo).

Con relación a la patente de los perros, en el momento en que se decidió colocar gente para que repartiera las pastillas, sobre todo en campaña, aumentó la venta. Después en algunos lados la actividad se mantuvo, en otros lados bajó, pero la realidad es que ha ido a la baja. En todos los lugares se vende un poco menos, a pesar de que hay propaganda.

Recién se hablaba de 127.000 patentes y estamos hablando de 1.800.000 perros; me parece que hay algo allí que no está funcionando. De todas maneras, es una cuestión que no requiere de recursos ‑de la sociedad sí porque tiene que pagar la patente‑ de la bolsa grande del Estado.

Otro tema que plantee la otra vez ‑no voy a repetir los argumentos‑ es qué hacemos con el perro infractor porque hay perros que no tienen dueño y que, por lo tanto, no van a tener chip.

En esa misma página, dice que las infracciones a las disposiciones de esta ley y su reglamentación serán sancionadas por la Comisión Nacional Honoraria de Bienestar Animal. Discúlpenme, pero eso es casi un saludo a la bandera. Las infracciones a esta ley, su reglamentación e implementación deberían estar a cargo de los Gobiernos locales, que para eso tienen la autonomía local. Por ejemplo, en el tránsito, hay una reglamentación nacional y hay una Policía Nacional de Tránsito, pero dentro del casco urbano; si no tiene la anuencia de la Intendencia no puede trabajar. Trabajan en apoyo a la decisión municipal, pero si el Gobierno departamental no quiere respetar las leyes nacionales, legalmente no se puede hacer nada.

Partiendo de esa misma autonomía municipal, podrían reglamentar esto y, a su vez, le estaríamos dando recursos. Se harían de lo que se cobra por la sanción y determinarían cómo van a manejar al perro que esté en infracción. Me parece que es un tema de dominio local. Puede ser del Gobierno departamental o de las Alcaldías. Eso dependerá de lo que se pueda acordar con el Congreso de Intendentes o con los legisladores de los demás partidos.

SUBSECRETARIO DE GANADERÍA, AGRICULTURA Y PESCA.

En primer lugar, estamos convencidos de que si las Intendencias no se involucran, esto no tiene solución.

Personalmente he hablado con todos los intendentes del país. Es más: creo que en el mediano plazo hay que ir a un plano más chico a nivel de territorio. Probablemente, a las Alcaldías o a las Juntas Locales, porque los problemas son distintos, y si los tratamos a todos por igual no vamos a solucionar nada.

En segundo término, quiero mostrar algo que es clave y tiene que ver con la opinión pública. Acá tengo una encuesta a nivel país de grupos urbanos de más de cinco mil habitantes, por lo que tiene bastante precisión. Según esta encuesta sobre los problemas más importantes asociados a los perros callejeros, el 34% de los ciudadanos están preocupados por los accidentes de tránsito; el 25% por la agresividad y el ataque de los perros; el 20% por el riesgo para el mismo animal; el 11% por la suciedad en espacios públicos y el 8% por la transmisión de enfermedades a las personas. Personalmente, esto me llamó poderosamente la atención, porque quiere decir que nuestra sociedad está más preocupada por el daño que le pueden causar a su perro que por las enfermedades que ellos pueden transmitir, siendo que en Uruguay tenemos Hidatidosis, Leishmaniasis y otros problemas serios. Me parece clave analizar estos datos y tratar de aterrizarlos para tener una política con contenido.

Hay algunas puntas para trabajar, pero dentro del ámbito legislativo. Nosotros no concebimos que pueda funcionar un chipeo obligatorio teniendo en cuenta que tenemos 1.742.000 perros en el país y solo 627.000 que pagan patente. Aquí hay algo que no cierra y es en lo que debemos trabajar. Nosotros estamos haciendo lo posible. Insisto en que nos cuesta bastante esta articulación. Es tan importante el chip como la gestión de ese registro. Por ejemplo, cuando hay un accidente de tránsito y se mata a un perro ¿cómo sabemos de quién es? Si tiene un chip estoy seguro de que está asociado a una cédula de identidad. ¿Cuántos problemas de abigeato se han arreglado con la trazabilidad ganadera? Unos cuantos. Lo que pretendemos, con la experiencia de la trazabilidad que tenemos, es aplicarla a esto. Además, no estamos inventando absolutamente nada; estamos copiando lo que se ha hecho en otros países; nada más. Ni siquiera es mérito nuestro.

SEÑOR MIER (Egardo).

Este tema nos tiene trabajando y muy preocupados hace bastante tiempo. Integro la Comisión de Seguridad Rural de mi departamento, y hemos estado en contacto con este problema que trasciende lo rural, que es básicamente la matanza de ovinos, para convertirse en un problema urbano.

Deberíamos disponer que el que tiene perro tiene la obligatoriedad de chipearlo y de hacerse cargo del chip, para lo cual deberíamos establecer un plazo. De ese millón setecientos mil perros la mitad o más quedará sin chipear. Ahí debemos plantearnos qué hacer con esos perros. Evidentemente, la castración es el siguiente paso. No sé cuántas perras o perros tendríamos que castrar, pero ese sería ya un tema económico.

Quiero confesarles que tengo perros; crío cimarrones. Los tengo en el pueblo y en la campaña, y los quiero mucho.

En el caso de la legislación y de la Conahoba, podríamos agregar alguna cosita, pero está todo escrito, o casi todo. Nos van a quedar una enorme cantidad de perros sin chip. ¿Qué hacemos con ellos? Yo hasta pensé en el rifle sanitario. Me avisaron: “Garufa, te vas a comprar un lío federal”. Y desestimé esa idea.

Yo creo que este partido se termina jugando en las canchas chicas. Me refiero a las Intendencias departamentales aunque compruebo que cada una tiene una realidad distinta. Todo indica que este es un problema de las Intendencias pero también del Ministerio de Salud Pública y del Ministerio del Interior. Por tanto, planteamos la posibilidad de un convenio marco que provea de recursos y que la ejecución se dé en cada uno de los lugares para cumplir con el objetivo inmediato en el tiempo que es disminuir nuestra población de perros hasta que sea controlable, por supuesto dando participación a la población civil, a los animalistas.

PEÑA (Adrián).

Quisiera tener información respecto a las tan polémicas carreras de galgos. En su momento, recibí la visita de organizadores de este tipo de carreras en todo el país y lo que hice fue contactarlos con el gerente de la Cotryba, que recién había asumido. Entre otras cosas, ellos manifestaron que con la cuestión del cambio de Conahoba a Cotryba no tenían a quién dirigirse para regular su actividad. En ese momento asumió el señor Soriano, los contactamos con él y mantuvieron una serie de reuniones. Sé que avanzaron en un conjunto de reglamentaciones y en un proceso de control, de ajuste, de sanciones, etcétera, pero no sé en qué quedó eso ni en qué está. Además es un tema muy sensible. Mi posición personal, sin conocer profundamente el tema, era que sería mejor regular que prohibir, en la medida en que, si no, estaríamos abonando prácticas mucho peores que las que hoy existen, pero quisiera saber cuál es la posición de Cotryba en ese sentido, dado que venía trabajando en el tema y, además, es el organismo que tiene que trabajar en la materia.

SUBSECRETARIO DE GANADERÍA, AGRICULTURA Y PESCA.

Nuestro diagnóstico es que si queremos que esto funcione, tenemos que ponerle recursos. Aquí se han manejado varias alternativas y nosotros no descartamos ninguna. Trabajemos entre todos, con la cabeza abierta y viendo qué podemos hacer. ¿A cuánto ascienden esos recursos? Eso lo tenemos presupuestado, los números están arriba de la mesa. Para arrancar a hacer las cosas que queremos, precisamos veinte veces más de lo que tenemos hoy, es decir, US$ 1.200.000 por año; no es una cifra que asuste si todo el mundo paga. Actualmente recibimos $ 1.500.000 por año.

En cuanto a las carreras de galgos, voy a asumir responsabilidades de primera mano. En determinado momento, Soriano gastó bastante tiempo con las carreras de galgos y yo también gasté tiempo con los cazadores de jabalíes, con Maroñas, con las criollas de Semana de Turismo, acá, y con un caballo de carrera, el fin de semana, en San José. Entonces, no podemos estar permanentemente revisando la agenda porque, de esa manera, no hacemos nada. La prioridad es que tenemos una población excesiva de perros: vamos a solucionar eso y después seguimos con lo demás. Porque se hicieron movilizaciones y yo le dije a Soriano: “Tenemos que chipear los perros, estamos trabajando con esto, con la plataforma informática, con los proveedores, con los veterinarios. No podemos suspender eso para dedicarnos a prohibir las carreras de galgos”. Yo no estoy a favor ni en contra de eso, cuando llegue el momento lo vamos a atender. Los recibimos con muchísimo gusto, pero la gallina come de a uno para poder llenarse; si no, no podemos hacer absolutamente nada.

VERRI (Walter).

También quiero plantear algunas dudas con relación a lo que están diciendo. El tema del chipeado me parece muy bien; creo que Uruguay tiene la experiencia de la trazabilidad ganadera, que es muy buena, y que se podría aplicar en este caso, pero son dos situaciones totalmente distintas. En una, es parte de un negocio y en la otra, es parte de la tenencia responsable, a la que lo podemos aplicar sí o no. Estoy seguro de que quienes tienen responsablemente los animales, más allá de errores que con seguridad todos cometen, van a concurrir rápidamente a ponerle el chip al animal y aunque les cobren, igual van a pagar. El problema es la gente irresponsable que son los que tienen uno, dos, tres, diez perros y los crían a lo que venga. A esos jamás vamos a lograr meterlos en el sistema.

Entonces, creo que en esos casos tenemos que pensar en otros carriles de solución al problema, que ‑obviamente‑ no pasan por el rifle sanitario que planteó el diputado un poco en broma

También creo que la gente está esperando soluciones más estrictas de nuestra parte; de parte del Parlamento, leyes más estrictas, y de parte de ustedes, su aplicación. Tenemos que bajar en forma urgente la cantidad de perros; de lo contrario, el tema quedará fuera de control y ahí sí vamos a tener que aplicar medidas a las que creo que ninguno quiere llegar. Ni ustedes, como Gobierno, ni nosotros, como Parlamento, queremos llegar a dar nuestra anuencia para algo que, sin duda, no es ni siquiera el fin de esta Comisión ni de la Cotryba.

Otro tema que muchas sociedades protectoras de animales están planteando es el de la venta de animales, el negocio de los criaderos y de la venta de mascotas. Yo creo que también hay que limitar esto porque sería una forma de bajar la cantidad de animales que tenemos hoy.

También habría que prohibir las razas peligrosas, más allá de que creo que las vuelve peligrosas el hombre ‑tengo y tuve siempre perros Rottweiler y son más buenos que un Caniche, lo puedo asegurar‑ ; depende de cómo se los críe, pero no entremos en esa discusión porque, en el fondo, es muy subjetiva.

Con Adrián Peña somos muy amigos y correligionarios, pero tenemos una diferencia muy profunda. Yo estoy en contra de las carreras de Galgos; en realidad, estoy en contra de todo aquello que implique el espectáculo con animales, tal vez porque me avenga al fondo de la historia del Batllismo, cuando prohibimos las corridas de toros. Creo que hay que prohibir las carreras de Galgos. Tal vez, lo tengamos que discutir, que analizar, pero entre la Cotryba y esta Comisión necesitamos generar leyes que den respuesta a los problemas que hoy tenemos en la sociedad en cuanto al bienestar animal, entre las cuales la tenencia responsable es todo un tema.

El último punto es el relativo a la patente. Obviamente, algo está muy mal: tenemos 1.800.000 perros y no llegamos a las 200.000 patentes. Entonces, me parece que hay que hacer cambios mucho más profundos. Tal vez para la venta de patentes habría que transferir esa responsabilidad a las intendencias o a las comisiones departamentales, porque me parece que en esto hay áreas del Ministerio que no están funcionando, y allí creo que es donde está el principal problema. Creo que hay muchísimos más potenciales clientes para comprar la patente que los que realmente las compraron. Entonces, como no funcionan los controles, tampoco las campañas de comunicación y tampoco funciona adecuadamente la Comisión Nacional Honoraria de Zoonosis ‑por lo menos en mi departamento, Paysandú; no digo que en todos‑, la gente se olvida de comprar las patentes. Recuerdo que antes las campañas publicitarias de venta de patentes para perros eran mucho más intensivas y la gente hacía mucho más caso. No sé si también hay un problema de precios, son US$ 17 por perro. Si solamente pagaran quinientos mil perros tendríamos resuelto todo el problema presupuestal y creo que no estamos tan lejos de ese número. Me parece que hay que poner el acento allí y hay que hacer cambios para que haya una estructura que sí se encargue de cobrar la patente y de incentivar con eso; podrían ser las mismas sociedades protectoras de animales.

SUBSECRETARIO DE GANADERÍA, AGRICULTURA Y PESCA.

Hay un montón de perros que no tienen dueño o, si lo tienen, cuando viene la mano de apretar un poco, enseguida desaparece. Por eso lo del chip. Soy un convencido de que en esto tiene que haber un atractivo y un poder sancionatorio porque si hay un perro que no tiene dueño, debemos tener la capacidad de sacarlo, chipearlo y llevarlo a un refugio para luego generar una política de adopción. En nuestro programa de trabajo, están previstos el funcionamiento de los refugios, las políticas de adopción y también las castraciones. Si juntamos perros de la calle, los chipeamos, los llevamos para algún lugar y queremos que alguien los adopte, mínimamente debemos sanearlos y castrarlos.

Por último, creo que no hay que inventar demasiado. Tenemos un buen marco legal y hay muchas cosas que podemos hacer con la ley actual. Es más, estamos revisando el decreto reglamentario que era casi una Biblia, con ciento ochenta artículos. Creo que debemos ser concretos; soy parte de un Poder Ejecutivo que está para ejecutar políticas; ustedes son Poder Legislativo y hagan todas las leyes que quieran.

Lo que quiero es, dentro de la ley que tenemos, ser capaz de instrumentar lo que queremos: llevar adelante el registro de perros, saber quiénes son los dueños, colaborar con las políticas que tienen que ver con las zoonosis, trabajar con el tema de los accidentes de tránsito, con las mordeduras. Tenemos casos gravísimos de médicos mordidos; es un desastre y no puede ser que esas cosas queden y no pase absolutamente nada”.

Fuente Imagen: todoelcampo.com.uy

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